Cuidados de enfermería en la insuficiencia renal

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Los cuidados de enfermería en la insuficiencia renal, teniendo en cuenta que uno de sus síntomas se localiza en las vías respiratorias aéreas, entonces éstas se deben mantener permeables con una saturación de oxígeno superior al 92% y a su vez se requiere mantener una monitorización respiratoria del paciente con fisioterapia respiratoria y analgésicos.
Debido a que el paciente se encuentra atravesando una situación de ansiedad además de recibir apoyo emocional es necesario disminuirle la ansiedad vigilándolo y cambiándolo de posición.
Estos cuidados de enfermería en la insuficiencia renal tienen por objetivo reparar el tejido renal a partir de la restauración hemostasia normal con un equilibrio de los electrolitos y líquidos con prevención de posibles futuras complicaciones además de ejercer la conservación de la piel.
Además si resulta posible es importante la eliminación de la causa de la enfermedad.
El paciente contará con un tratamiento ya prescripto que deberá ser puesto en marcha.
A fin de evitar que se produzca un deterioro metabólico es preciso la preparación de una hemodiálisis o una diálisis peritoneal.
De acuerdo al cuadro clínico que presenta el paciente y a los valores de la química sanguínea será necesario establecer una dieta acorde.
Cuidados de enfermería en la insuficiencia renal

Teniendo en cuenta un descenso de peso previsible de entre 0.2 a 05 kilos por día se debe pesar al paciente todos los días con el objetivo de tener en cuenta el índice de equilibrio de líquidos.
Asimismo se debe tener el objetivo de controlar los líquidos eliminados y administrados.
En cuanto al sodio, cuando se trata de pacientes con una enfermedad renal crónica no existe tolerancia a la restricción ni a la ingesta excesiva de este mineral.
Se debe mantener la observación sobre la presencia de edema pulmonar, edema periférico, crepitaciones, distensión de las venas del cuello, taquicardia y disnea dentro de lo que se conoce como estado clínico, todo lo cual debe ser evaluado, como también se debe mantener la observación sobre el exceso de líquidos.
La ingesta de líquidos debe ser de entre 400 a medio litro cada 24 horas a fin de cubrir las pérdidas de líquidos reales y las pérdidas por drenaje como por fiebre y por drenaje quirúrgico o gastrointestinal que se suman a las pérdidas de la fase oligúrica.
Debido a que todavía puede seguir siendo incorrecta la capacidad reguladora de los riñones, es decir que puede presentarse una hipovolemia es importante la observación de síntomas o signos de deshidratación.
También se debe mantener un control sobre la taquicardia, la hipotensión arterial, las mucosas que se pueden presentar resecas, la turgencia de la piel y para establecer una mejoría de la hemodinámica renal y ante una insuficiencia cardíaca congestiva se deben tratar estos trastornos cardíacos concomitantes con antiarrítmicos, diuréticos y digital.
El deterioro renal debe ser observado controlando la presión arterial.
Es necesario ejercer los métodos de vasoconstricción, manteniendo el ambiente fresco y quitando la ropa de cama excesiva.
A su vez el paciente necesita sábanas frescas mojadas, por que el agua se evapora gradualmente refrescándole la piel y a su vez le alivia el prurito mientas recibe baños refrescantes tibios como parte de los cuidados de enfermería en la insuficiencia renal.

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