Insuficiencia renal en pediatría

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La insuficiencia renal en pediatría, cuando al niño se le ha establecido un diagnóstico de una IRC se tratará de que los riñones tienen una falta de capacidad progresiva para cumplir con sus funciones sin importar las causas.
Es decir que no pueden cumplir la función de realizar la limpieza de la sangre tras lo cual se eliminan las toxinas, el líquido sobrante y los desechos. De este modo se mantendría el equilibrio químico para la regulación de minerales y vitaminas que permiten desarrollar correctamente la materia ósea y también ayuda al crecimiento del niño.
La función renal también abarca la liberación de vitaminas y hormonas que ejercen la regulación del nivel de glóbulos rojos producidos para el control de la presión arterial y la regulación de algunos nutrientes como el potasio y el calcio.
De acuerdo al índice de filtración glomerular (IFC) se determina la etapa de la enfermedad que medirá cuál es la eficacia con la cuentan los riñones para la filtración de la sangre.
Se establecen 5 etapas siendo la primera la que indicará un daño renal con un índice de filtración glomerular aumentado o normal cuyo diagnóstico indicará la necesidad de reducir el riesgo de una enfermedad cardiovascular.
La etapa 2 indicará un daño renal con una leve reducción del índice de filtración glomerular, tras lo cual se estima la progresión de la enfermedad.
La etapa 3 indica una moderada reducción del índice de filtración glomerular, tras lo cual se evalúa y se tratan las complicaciones.
La etapa 4 indica una severa reducción del índice de filtración glomerular, tras lo cual será necesario pensar en la preparación de un trasplante o una diálisis.
Insuficiencia renal en pediatría

La etapa 5 indicará una insuficiencia renal, tras lo cual será necesario un trasplante o comenzar una diálisis.
No obstante al estar hablando de una enfermedad progresiva es muy probable que el niño pase de cualquier etapa a la 5. Sin embargo es posible ejercer un retraso de la progresión tomando medidas correctas a fin de evitar o reducir la presencia de complicaciones.
De todos modos se trata de una enfermedad que se presenta raramente en los niños.
¿Cuáles son los riesgos?
Observar un bajo nivel de glóbulos rojos con lo cual se establecerá una anemia, el nivel de presión arterial alto, un estado de desnutrición, un crecimiento retrasado y el sistema nervioso dañado.
Asimismo se trata de complicaciones ampliamente tratables, por lo cual a partir de un diagnóstico se puede comenzar un tratamiento temprano.
Si bien es rara en los niños, al ser diagnosticada por lo general se debe a una malformación genética de la vejiga o de los riñones como por ejemplo puede tratarse de que la vejiga realice un reflujo hacia los riñones provocando una infección crónica, una obstrucción renal que no permite el paso de la sangre o riñones displásicos, es decir que no se formaron adecuadamente.
Una insuficiencia renal aguda en pediatría puede deberse a una hemorragia neonatal o fetal, a una deshidratación, a quemaduras, a una hipoalbuminemia, al paso de líquidos al tercer espacio, a una hipoxemia, una asfixia perinatal, un distrés respiratorio, insuficiencia cardíaca, síndrome de circulación fetal persistente, malformaciones cardíacas, una cirugía cardíaca, agentes vasoactivos, un shock traumático cuando se trata de una prerrenal, lo cual necesitará de un diagnóstico insuficiencia renal aguda.
Una glomerulonefritis aguda postinfecciosa, una glomerulonefritis progresiva o secundaria, una vasculitis cuando se trata de una lesión renal intrínseca en una insuficiencia renal en pediatría.

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