Tratamiento de la insuficiencia renal aguda

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Para el tratamiento de la insuficiencia renal aguda es necesario un manejo conservador aplicando un diagnostico y a su vez corregir las causas que pueden ser reversibles además de iniciar medidas preventivas con el objetivo de prestar atención a los daños adicionales. Ver insuficiencia renal aguda clínica).
Si el daño renal ya se estableció, entonces se debe reducir la lesión tubular o cuando se trata de un caso de NTA, es decir cuando las células tubulares se presentan necróticas debido a una isquemia, entonces se tratarán las alteraciones y a la vez las complicaciones provocadas por el fracaso renal.
Un paciente con IRA que llega a una asistencia de urgencias necesitará ser hospitalizado en observación cuando se trata de una causa prerrenal, luego deberá ser ingresado al servicio de nefrología cuando se trata de un origen renal y si se trata de una causa postrenal será ingresado al servicio de urología. Sin que exista diferencia en el manejo de ambos casos, a pesar de que la monitorización y el nivel de gravedad de estos casos son evidentemente distintos.
Tratamiento de la insuficiencia renal aguda

¿Cómo se maneja un paciente con IRA prerrenal?
Después de ejercer el diagnostico, se realiza la corrección y control de la depleción del volumen circulante efectivo con una rápida y efectiva rehidratación, salvo que exista contraindicación, a partir de suero salino (500/1000ml). Se realiza un control sobre la presión arterial y la presión venosa prestando atención a la respuesta diurética y clínica.
Luego la corrección de la hidratación continúa según el caso.
En cuanto a la reducción del volumen circulante efectivo se debe aplicar protocolos de tipos de shock de insuficiencia cardíaca diferentes de acuerdo a cada situación clínica.
Cuando se trata de una IRA obstructiva como tratamiento de urgencia se desbloquea se aplica un sondaje vesical por vía uretral y si resulta necesario cuando existe una patología prostática se necesitará un sondaje suprapúbica y cuando se tata de una obstrucción supravesical se necesitará practicar una nefrostomía percutánea.
En el caso de unA IRA parenquimatosa y secundaria a una patología glomerular, vascular, intersticial, etc., cada caso en particular necesitará de un protocolo diferente.
El paciente necesita una terapia que le permita llegar a una situación hemodinámica representada por una presión arterial por sobre los 70 mm/Hg.
Al medir la presión venosa debe observarse por encima de los 5 mm/Hg como volumen sanguíneo óptimo.
En cuanto a la presión de enclavamiento pulmonar deberá ser observado cerca de 15 mm/Hg.
El valor de hematocritos debe llegar a un valor cercano al 30.
El índice cardíaco puede ser igual o superar loas 4.5 l/min/m2.
El aporte sistémico del oxígeno debe ser observado superando los 550 ml/min.
La oxigenación de la sangre arterial se adecuará si fuese necesario a partir de una presión positiva respiratoria final.
Se trata de metas a partir de un manejo de volúmenes electrolíticos y corporales con un aporte de fármacos que mejoren la función cardíaca con transfusiones de sangre, un soporte ventilatorio, control de la presión arterial a fin de evitar un nuevo daño renal practicando intervenciones terapéuticas para el tratamiento de la insuficiencia renal aguda.

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